De la medición de la audiencia al
conocimiento del público - Amparo Huertas
Las
mediciones de audiencia, han sido consideras instrumentos primordiales al
momento de tomar determinaciones y concluir sobre cuál o qué contenido debe ser
emitido en los diferentes medios, en los cuales se encuentran los variados
públicos que aceden a dichos contenidos por parte de las empresas que ofrecen
servicios como tv, radio, etc. Estas mediciones se han dado de diferentes
maneras y, aprovechando la tecnología para su medición, no obstante con el
desarrollo de los mismos sistemas de comunicación y de los modelos de
comunicación que van surgiendo con el desarrollo de las ciencias, dichas
mediciones son cada vez más inexactas y parece ser que revierten su ineficacia
en la falta de penetración a los diferentes sectores socio culturales a los que
deben llegar con los contenidos: primero la radio, luego la televisión y ahora
tratando de comprender los mass media, incluida la internet y la telefonía
inteligente. Siendo así considero que en un principio fue una herramienta de
fácil aplicación, ya que fácilmente se podía determinar quienes tenían acceso a
la radio o a la caja mágica. El tiempo no pasa en vano y el acceso a estos dos
“servicios” se hizo más democrático y con más penetración en la sociedad, lo
que desencadenó la variedad de públicos que surgieron al acceder a ellos- el
tamaño y composición de la audiencia varió- el número de personas que conforman
el público aumentó y la técnica de sondeo aunque se apela en ciertos momentos a
ella, ha perdido su uso, dando paso a nuevas maneras de hacerlo. Lo que en un
principio era imprescindible
para todo gestor y distribuidor de contenidos, ahora es una paradoja, puesto
que hasta los movimientos migratorios suponen una barrera, los migrantes permanecen ocultos a las autoridades y con
ello a los modelos para medir. Así se midan: "audiencia medida" nunca
puede considerarse igual a la "audiencia real".
Para nuestro entorno se
hace mención especial en el documento una cita que pone de manifiesto dicha posición:
“En el caso de
Latinoamérica, la muestra más palpable de este fenómeno se encuentra en el
hecho de que sólo se desarrollan estos estudios en las ciudades o zonas
geográficas donde reside la población con poder adquisitivo, dejando
habitualmente al margen las áreas rurales”.
Por conocimiento de
causa y porque en ningún momento he conocido en persona propia u otra que
conozca un dispositivo de medición de rating, o un sondeo o cualquiera de los
instrumentos para medición; mucho menos en el campo, es por lo que ratifico mi
posición, más hoy día cuando la escogencia de los contenidos es más
personalizada, está fragmentada, sobre todo en las urbes, que es lugar por
excelencia para realizar dichas mediciones, me encuentro con un público que no
ve televisión -YouTube mató la tv- y esa forma de medición parece que solo se
aplica a una generación que está desapareciendo, es más, considero que el tema
de saber el contenido que ven o buscan las personas está más dado por las
propias empresas interesadas, un ejemplo es el buscador Google que segmenta y
con sus robots identifica los gustos, unos gustos que no sólo se dan en lo
audiovisual, inclusive lo que se lee no en imágenes o íconos, lo que se lee en
simples letras. El mundo y la tecnología cambian todos los días.
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